Chango López
De WikiMejillones
En torno a este mítico personaje, existen varias historias y cuentos. Don Jorge Hinostroza, autor de "Adiós al Séptimo de Línea" cuenta en su libro de 1962 titulado "El rescatado por Dios y otras tradiciones", que el Chango López, fue realmente el descubridor de la Bahía de Antofagasta, o más bien de Bahía Blanca, hoy La Chimba.La versión contada en este cuento sobre el Chango, es más bien diferente a la contada comúnmente sobre su relación con el guano en Mejillones.
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Descripción de Juan López
Se dice que Juan López, oriundo de Copiapó, dejó a su esposa, a su hijo y a su nuera atrás y partió a recorrer el ahora norte de Chile. En 1845, partió de Cobija al sur.
Sobre como era Juan López en lo físico se sabe de voz del sub perfecto de San Pablo, en Bolivia, Fortunato Pinto, quien entrevistó al chango que este no era realmente descendiente de los changos, ya que no se parecía a estos, sino más bien a un hombre el sur. “Juan López era alto, bien formado; de fisonomía tosca, pero de ninguna manera repulsiva. En una palabra era un verdadero huaso del sur de Chile.”
De las múltiples aventuras de su vida reproduciremos las más destacadas del cuento de Jorge Hinostroza.
Trabajando para Latrille
Durante pleno auge de Tocopilla y Mejillones, Juan López es enviado por el francés Juan Garay, a buscar guano a estas costas. Se cuenta que los verdaderos changos le habían contado que en el sector de Mejillones existían varias guaneras.
En 1845, varó su bote en Punta Jara en unas angostas caletas y de ahí partió hacia el norte a buscar las guaneras. Tras horas de caminar encontró unas islas con más de una pulgada de espesor. Luego en el Cerro Moreno encontró una gruta con agua. Durmió ahí algunas noches y tras cierto tiempo llegó al desfiladero de este cerro, desde donde se podía ver Mejillones, Hinostroza describe “Abajo se divisaban las barracas y tolderías de piel de lobo marino de los explotadores de las otras dos guaneras descubiertas hace tres años en la pampa interior, a media legua de la playa. Se dirigió a donde uno de los capataces de don Domingo Latrille y solo preguntó: ¿Hay trabajo? Este le respondió: Si, pasa.”
Trabajó 11 años en las covaderas de Latrille. En 1856 la costra blanca pareció acabarse. Todos volvieron a Cobija y por no tener plata Juan López se esclavizó a unos comerciantes peruanos a trabajar en las Islas Chinchas. Tras seis años de trabajar ahí, en una noche de disturbio, acecinó dos chinos, por esto tuvo que escaparse de las islas, llegando nuevamente a Cobija. Es en este momento cuando se vuelve a contratar bajo las órdenes de Juan Garday.
“Guanera del Morro de Mejillones”
Tras 17 años, vuelve a hacer el mismo recorrido desde Peña Blanca hasta el Cerro Moreno. Una vez en Mejillones, se interiorizó en las escarpas traseras del naciente Mejillones, y ahí encontró un cerro con una gruesa capa cubierta de guano. Le puso la “Guanera del Morro de Mejillones”
Lentamente fue contratando trabajadores migrantes, como una vez lo fue el. A la larga hubo 50 hombres trabajando con el, codo a codo. Hasta que un día se detuvo junto a ellos el industrial francés don Juan Garday, quien había venido a buscar a López, pensando que nuevamente lo había perdido. Este le dijo: “Gracias Juan, me haz hecho rico”, el chango trató de protestar y Garday solo le respondió “La sociedad que acabo de formar en Cobija te gratificara como corresponde.”
Juan como industrial
Después de este suceso, devastado por haber perdido la “Guanera del Morro de Mejillones” Vuelve a Copiapó con su familia, duró algunos años ahí hasta que la vida en movimiento lo hizo partir de nuevo.
Hinostroza nos narra: “En septiembre de 1866, tras seguir una ruta que le había escuchado mencionar a Juan Latrille, quien pasara dos años antes hacia el Salar del Carmen y descubriera allí el salitre, mucho antes que José Santos Ossa”, en Chango López encontró una gran veta de cobre. Comenzó su explotación y lentamente fue creando una pequeña minera.
Aburrido de los capitalistas de Cobija, tras la experiencia que había tenido con Juan Garday, va a Valparaíso y en este gran puerto se asocia con Pedro Arauco, inversionista que mucho no sabía de minas pero le gustaba el norte. Dejó de mandar el material a Cobija y lo empezó a enviar a Lota: su primera embarcación fueron 6.500 quintales en la barca salvadoreña “Matilde” Estos quintales de cobre recibieron un 6% de ley en vez del 20% lo que lo llevó a la quiebra.
Juan que había creado una pequeña industria quedó en la quiebra. Toda la gente que había trabajado para el en la veta de la Chimba, se fueron donde José Santos Ossa. Y el quedó viviendo solo, salvo por su familia en la Chimba.
Sus últimos días.
Lo último que se supo del Chango López, fue que hizo una solicitud de amparo que elevó al gobierno boliviano, dice en una parte “Fui el primero que fundó su edificio en Antofagasta, yo labré los cimientos de esta ciudad.” Más tarde el presidente interino de Bolivia Malgarejo nombró Antofagasta a la ciudad en que vivía López.
Sabemos que José Santos Ossa se convirtió en Sociedad explotadora del desierto de Atacama después Melbourne Clark y Cia. Y que Latrille trabajó por años en Mejillones.
Cuentan que al fin de sus días el Chango López se paseaba, solo y pobre, por las calles de Antofagasta, donde la gente empezó a decirle “Chango de la Loba”.
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